La pandemia de la covid-19 ha puesto de manifiesto que las oficinas de comunicación de los gobiernos nacionales, regionales y locales tienen mucho por hacer. Para empezar, equiparar el para qué de la comunicación de gobierno con una oportunidad formidable para elevar el umbral de lo humano; con la articulación de un proyecto de sociedad, no de un proyecto de poder –personalista y, por lo general, cuatrienal–.

Y con tal horizonte como piso, dedicar entonces tiempo a la planeación y al diseño de estrategias; a la elaboración de planes meticulosos para el manejo de las crisis y para el manejo de la comunicación de riesgo. Abrir a la escucha y al debate de ideas el espacio protagónico merecido para que sea realmente creativa, potente y eficaz la búsqueda de soluciones a los problemas sociales, construyendo y manteniendo así la confianza ciudadana en las instituciones, primero, y en la humanidad y en el futuro como efecto. Abrir a la escucha y al debate de ideas el espacio protagónico merecido para que sea realmente creativa, potente y eficaz la búsqueda de soluciones a los problemas sociales, construyendo y manteniendo así la confianza ciudadana en las instituciones, primero, y en la humanidad y en el futuro como efecto.