El fascismo comenzó siendo el empeño de un disidente socialista y se convirtió en una realidad política de masas. Una de las diferencias entre la Revolución bolchevique y la Revolución fascista está en que si la primera luce como la obra de una minoría organizada, con respaldo militar y táctica maquiavélica, apoderándose del poder, la segunda es el resultado del ascenso político no solo de un caudillo, sino de la mesocracia italiana.

La justificación ideológica del rechazo a la pluralidad democrática encontró en el fascismo igual radicalidad simplista que en el bolchevismo y en el nazismo.

La brutalidad represiva del fascismo hace a Mussolini un líder totalitario de escala menor, con una brutalidad inferior a la de Stalin y Hitler. En una hipotética gradación del cinismo genocida que distingue a esos líderes totalitarios, el Duce está más abajo que el Führer alemán o el Vojdz soviético.