La obra expone cómo fueron los autores cristianos de la Edad Media, quienes recogieron y dimensionaron el legado revelado, para proponer al ser (y no al tener de la filosofía griega) como el eje de lo distintivamente humano. En el primer volumen se nos invita a recorrer los aportes más relevantes que el pensamiento occidental ha ofrecido para comprender al hombre; valiéndose de un enfoque antropológico, el autor rastrea el pensamiento de los anteriores milenios a fin de revelar las claves de su vigencia contemporánea.